No voy a tocar el tema a las causas de criminalidad, como tampoco abordaré el tema de la rehabilitación cierta o falsa que se atribuye a la pena de privación de la libertad. Lo dejaré para otra oportunidad. Por ahora me interesa reflejar el problema carcelario actual.

El régimen penitenciario no sirve para nada, el Estado nunca se ha preocupado realmente ni se ha propuesto solucionar la crisis del sistema penitenciario. Ineptos funcionarios desconocedores de los factores criminológicos, interno y externo, en cuanto al tratamiento de los reclusos, son los que rigen los destinos de las cárceles e instituciones penitenciarias.

Para estos funcionarios incapaces, la Constitución Venezolana y la Ley de Régimen Penitenciario, como las demás leyes, solo sirven para dictar conferencias y clases en amplios salones con aire acondicionado.

El Estado siempre ha mantenido oculto el problema carcelario ante la opinión pública, se corre la cortina solo cuando ocurren casos de extrema gravedad, como los ocurridos en día reciente en el Rodeo III. Nadie se atreve, salvo uno que otro político pantallero con más ganas de protagonismo que de otro cosa, a opinar sobre tan escandaloso tema, por temor a ser considerado anti popular, y no obtener votos.

No hay alimentos en las cárceles para los reclusos, NO IMPORTA, son criminales. No hay más espacio físico para reclusos, NO IMPORTA, son criminales. No hay medicinas, ni personal médico adecuado para los reclusos, NO IMPORTA, son delincuentes. De esa manera piensa el más común de los políticos, obviando por completo las necesidades más elementales de quienes por una u otra causa son privados de su libertad. De esa manera piensa el hombre mediocre.

Sin apartarse desde luego de las preguntas del millón de dólares: ¿Quienes ingresan las drogas y el armamento en los centros penitenciarios? ¿La Guardia Nacional? ¿Los funcionarios adscritos al Ministerio para las Relaciones Interiores y Justicia? ¿Existe complicidad de ambos organismos? ¿La crisis carcelaria es un problema insoluble? ¿La solución está en construir más cárceles?

Diría Robert Gangi: No, porque “Construir más prisiones, para detener el delito es como construir más cementerios para detener las enfermedades mortales”.

No sé disminuye la criminalidad creando más centros e instituciones penitenciarias o creando la pena de muerte. Esa es una política equivocada, representativa del hombre anodino. Mientras no apliquemos una política socioeconómica real y material en la cual se integre a todos los ciudadanos sin distingo de ninguna especie, el índice delictivo continuará en aumento y se demostrará una vez más el fracaso del Sistema Penal Venezolano.

No es cuestión de ocultarse y evadir el bulto. Debemos humanizar las cárceles, debemos humanizarnos. De lo contrario, más que una sociedad desnuda, seremos -O ya somos- una sociedad de cómplices.

“El hombre tiene Derechos, no porque el Estado o las leyes de los reconocen, el hombre es poseedor de Derechos porque éstos son inherentes a su condición humana”

Eduardo Caballero
Director para los DDHH del Centro Thatcher

@EduardoC_Vzla

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