“Vía a la Ciudad de Dios” recordando a San Agustín por Ricardo Camacho

En el siglo V, San Agustín tomando como base la filosofía griega formula una visión social del Estado que busca el bien para todos los Cives, escribe una grandiosa obra titulada “De Civitate Dei”, la cual actualiza el pensamiento platónico desde en un ambiente apologético para el Cristianismo. El obispo de Hipona toma coma base el cristianismo para establecer los valores católicos en la sociedad, es obvio que la filosofía que plantea es una corrección contra el mal del contexto que está viviendo.

Para San Agustín el hombre tiende al bien por naturaleza, en él existe las ansias de conseguir la felicidad, pero hay factores externos que lo conllevan por el camino del mal, ejerciendo entonces el libre albedrio, decidirá su inclinación entre el bien o el mal. “Ciudad de Dios” nos plantea la idea que existe una Ciudad Celestial gobernada en Teocracia y una Ciudad Terrenal gobernada por ciudadanos paganos que representa la decadencia y el pecado. La primera es la Ciudad virtuosa (αρετή) , donde el sumo bien es el ideal principal para sus habitantes y como consecuencia lleva al ciudadano a la felicidad en presencia de Dios, recordando que en la Ciudad Celestial es el mismo Dios que gobierna bajo los gobernantes del momento según las leyes del Evangelio, podríamos decir que Dios actúa en persona de los que tienen el poder para hacer de la sociedad una comunidad de paz y solidaridad. La Ciudad Terrenal representa para nuestro autor, el pecado, la corrupción, el mal en todas sus acepciones y es el mismo hombre inclinado por el mal que realiza todos esos actos.

Ahora bien, San Agustín presenta en su magna obra la dicotomía entre la Ciudad Celestial y la Ciudad Terrenal, no es porque son dos ciudades, es una misma Ciudad, solo que el filósofo la divide para poder explicarla y fundamentar su teoría, así mismo tendremos en consideración que es el mismo hombre que vive en ella quien decide el estilo de Ciudad que quiere, partiendo siempre de la premisa de que todos somos libres para elegir. Los valores presentados por el Dr. de la Iglesia en “Ciudad de Dios” son totalmente aceptados en nuestro ordenamiento jurídico actual, deontológicamente debemos actuar bajo los principios y valores axiomáticos que están extrínseca e intrínsecamente en nuestra leyes. Decir que vamos “VÍA A LA CIUDAD DE DIOS”, es decir que queremos construir un País ético, lleno de valores, donde los hombres y mujeres vivan las máximas de la virtudes y podamos así luchar contra la injusticia y el mal.

Ricardo Camacho

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La Moral Kantiana Olvidada

Hacia el siglo XVIII la concepción sobre moral seguía siendo influenciada por el idealismo de la Iglesia Católica, es decir, se observan secuelas de una marcada moral arraigada a los principios del cristianismo, es por ello que nacerá en algunos pensadores el deseo ferviente de desarrollar una moral que cumpla con principios basados en la razón y no en una teoría religiosa netamente. Se busca en esta corriente de pensamiento establecer un código moral que responda a los grandes acontecimientos sucedidos con anterioridad.

Uno de los grandes pensadores de este siglo es Immanuel Kant, quien construye una ley moral prácticamente dirigida como imperativo, incluso así la llamamos en la actualidad “Imperativo Categórico Kantiano”; éste código moral propuesto por nuestro autor se concibe como una manera de actuar correctamente, pero motivada por su propia voluntad y no por un conjunto de normas coactivas que lo obliguen al cumplimiento de la misma.

Immanuel Kant fue un filósofo prusiano de la Ilustración. Fue el primero y más importante representante del criticismo y precursor del idealismo alemán. Es considerado como uno de los pensadores más influyentes de la Europa moderna y de la filosofía universal.

Kant busca que cada individuo pueda actuar en la sociedad correctamente bajo sus propios principios éticos, siempre y cuando sea para bienestar común. Intrínsecamente la moral kantiana exige que el hombre trate a los demás como fin y no como medio, y que el comportamiento sea tal que se convierta en ley universal para que sea la máxima de todos los hombres.

Actualmente en Venezuela el “Imperativo Categórico Kantiano” pareciera que ha sido olvidado por todos, incluso existen expresiones coloquiales referentes a la palabra “moral” como la siguiente: ¡con qué moral! Y así tantas otras expresiones más, ya que cuando alguien intenta hablar de temas morales, todos quedan extrañados como si les hablaran de algo que no existiera actualmente. Sin embargo, hay personas en nuestra Nación que intentan dar el máximo para mejorar la sociedad; son esas personas que levantan admiración de otras, trabajan, estudian, educan y viven de tal manera que sus actos los realizan por la convicción de ser buenos ciudadanos y no porque los están vigilando o coaccionando.

Venezuela necesita en este momento de personas que recuerden y que vivan la moral propuesta por Kant, con la visión de establecer un accionar humano desde la propia voluntad del individuo para el bienestar de todos. “Obra solo según una máxima tal, que puedas querer al mismo tiempo que se torne en ley universal” (Immanuel Kant).

Autor: Ricardo Camacho

LA ONTOLOGÍA JURIDICA

¿Qué es el Derecho desde el punto de vista Ontológico?

La ontología jurídica es una rama relativamente nueva de la filosofía jurídica. Aflora en este campo con las nuevas corrientes filosóficas contemporáneas y, más concretamente, al explorarse el terreno abonado de las ontologías regionales. A Recaséns Siches, corresponde el mérito de ser el primer filósofo en destacar el “aspecto entitivo” del derecho, al tratar sobre la región del universo a la que pertenece este saber.

Por razones obvias, en esta propuesta, no puede tener cabida la concepción neo-kantiana de Rodolfo Stammler y de Jorge del Vecchio, donde el sujeto cognoscente crea al objeto del conocimiento; es decir, el objeto es una creación y constitución del sujeto, en razón de que aquel es un producto del entendimiento. Es en suma la “idealización de la realidad”

Al margen de la visión gnoseológica neo-kantiana, orientada por principios hada problemas del conocimiento y, por lo tanto, preguntándose sobre el derecho en el plano conceptual o lógico del pensamiento, es necesario interrogarnos por el derecho en el universo ontológico, con la finalidad de romper con un enfoque unilateral y, por el contrario, lograr una visión integral del mismo en busca de su ser y de sus categorías. Ese conocimiento del ser del derecho y de sus estructuras ónticas y ontológicas, esto es, de un examen y conocimiento ontológico jurídico, es necesario en tanto evita errores de interpretación y prejuicios que llevan a confundir el derecho con objetos reales, ideales e incluso valiosos. Negando de plano su verdadero ser, que no es otro que un ser espiritual, sustituyéndolo por un “ser espurio”.

EL DERECHO CONSIDERADO COMO SER ESPIRITUAL

  1. El derecho es una forma objetivada de vida humana.

Según Recasén Siches, el derecho es una forma de vida humana. A esta conclusión llegó luego de recorrer, en busca del derecho, por las esferas de los objetos reales, de los ideales y los valores puros, y luego centrar su búsqueda en la esfera de la vida, en la realidad de la vida humana tejida y entretejida en la experiencia diaria personal y la convivencia con sus semejantes en la sociedad. Esa búsqueda del derecho, sólo la salvará en la “esfera ontológica sui generis”, formada por su aliento, cuitas y esperanzas, miseria, grandeza, sangre, sudor, miedo, coraje, en fin, con todo lo que puede desprenderse de su ser para constituir un ambiente específico de desenvolvimiento espiritual.

El derecho, como forma objetivada de vida humana, está conformado por un conjunto de ideas o mejor de significaciones constitutivas de reglas para la conducta humana; significaciones creadas por mente humana y vividas en su origen por hombres que crearon esas normas jurídicas. Esas creaciones gestadas por la mente de esos hombres, luego de ser producidas y objetivadas en unos preceptos o costumbres jurídicas, logran autonomía y consistencia propia, semejantes a los objetos ideales.

Según Recansés el creador de esas formas objetivadas de vida humana es el hombre que vivencia su vida y la de su colectividad. Por tanto no es producto de una sustancia espiritual, según Hegel y sus epígonos o del “espíritu del pueblo”, según la escuela histórica de Savigny. Corno forma de vida objetiva, se forma y transforma por la acción de los hombres que lo viven. No se forma, ni se transforma sólo. A esta forma de ver el derecho, se le critica el hecho de caer en la esfera de los objetos ideales, muy a pesar de su intento de ubicarlo en otra esfera.

En resumen sobre la postura de Recansés sobre el derecho, tenemos:

A. Se enmarca en la esfera del universo denominado “vida humana objetivada”; constituido por un complejo de significaciones de contenido finalista, con sentido y dirigidas hacía unos valores,
B. Las significaciones se manifiestan en una serie de prescripciones o proposiciones normativas.
C. Constituye una norma de contenido histórico: La interpretación humana, en un momento determinado, con exigencia de unos valores en función a determinadas circunstancias.
D. Es algo de naturaleza social, una forma de vida colectiva, abstracta, común funcionaria.

   2.  El Derecho es vida humana plenaria, es una realidad egológica:

Carlos Cossio, en su postura sobre el derecho afianza una reacción contra el formalismo de Kelsen y del idealismo de F. Schreier. Este filósofo seguidor de Kelsen y del fenomenología de Husserl, sostiene que los objetos jurídicos, son objetos ideales, irreales, en razón de no pertenecer al reino de la naturaleza. Al seguir a Kelsen, en cierto sentido, lo hace con el objeto de superarlo. En efecto, le valora su aporte al derecho a partir de su lógica jurídica formal, al considerar como fuente de sus problemas y deficiencias interpretativas, la aplicación a los fenómenos jurídicos la lógica del ser, antes que la lógica del deber ser, cuando el derecho no es una ciencia de la naturaleza, sino normativa.

Las ciencias de la naturaleza o mundo del ser están regidas por leyes de la naturaleza, la ciencia del derecho o normativa regulan la conducta humana que es el mundo del deber ser. Aquellas con un carácter descriptivo; éstas con un sentido prescriptivo de guiar el comportamiento humano en cuanto a lo que se debe o no se debe hacer y, por lo tanto, sujetos a juicios de valor.
Cossio, también acepta que la relación lógica entre el concepto sujeto y el concepto predicado de la norma,, no es una relación categórica, que supone una afirmación sin ninguna condición, como en todo juicio categórico. Para Kelsen es una relación hipotética, que como en todo juicio hipotético, implica una condición y para Cossio, la relación es disyuntiva que afín, a este tipo de juicio, se afirma una o varias opciones o predicados .

La lógica del debe ser, es el medio expedito para establecer la validez de todo el sistema jurídico a partir de la norma fundamental. Cossio le crítica a Kelsen, el hecho de admitir como objeto de la ciencia del derecho a las normas. Normas vacías y significaciones puras, ajenas a la vida real del derecho. A esas posturas, Cossio le opone su propuesta, su teoría: la egología jurídica, y explica el significado del término egología, como un sustrato con sentido especial que no es otro, que la conducta humana especificando que así como en los “objetos mundanales” como textos, máquinas, pinturas, entre otros, el sustrato del sentido es la naturaleza, en los “objetos egológicos”, como los “actos humanos” el sustrato del sentido es la conducta humana.

En franca oposición al racionalismo jurídico, afirma que el objeto de la ciencia del derecho no son las normas, sino la conducta humana. Las normas, no son más que conceptos o juicios a través de los cuales, pensamos la conducta humana. Es lo que sucede con las demás ciencias de los hechos, en las cuales los conceptos y juicios están en relación o en función de los objetos a que hacen referencia. A estas (las ciencias) les interesa son conceptos llenos, antes que conceptos vacíos o formas puras”.

Cossio es opuesto al empirismo, al sostener que los objetos culturales, entre los cuales se encuentran los objetos egológicos, son en esencia, objetos de la experiencia distintos de los objetos naturales. En efecto los objetos de la naturaleza, constituyen una experiencia de necesidad sometida a la identidad de las causas con los efectos. La conducta humana expresa una experiencia de libertad, en donde la creación original de algo, surge en cada momento. Esta es la razón por la cual, la conducto, como conducta, es decir, a la conducta en su libertad, no la podemos pensar como un ser, según la propuesta empirista, sino como un deber ser existencia!.

El derecho como vida humana viviente, vida plenaria es ciencia de experiencia humana, no de experiencia natural: En esa experiencia jurídica, Cossio encuentra y resalta los siguientes elementos:

1. La estructura lógica formal .o norma es un juicio disyuntivo, contrario a Kelsen, para quien es hipotético;

2. La valoración jurídica o sentido de una conducta humana, es su interferencia intersubjetiva; y

3. Los contenidos dogmáticos materiales, es decir, los variados objetos materiales mencionados por la imputación normativa. Los dos primeros elementos, la estructura lógica formal y la valoración, son los necesarios de la experiencia jurídica; por el contrario, los contenidos dogmáticos son contingentes

 FUENTE:
 Adalberto Obredor A. El Blog del Lic. Adalberto Obredor [Internet]. Medellín: La ontología Jurídica; 05 de abril de 2010 [citado 07 de junio de 2018]; Disponible en: https://obredor.wordpress.com/2010/04/05/la-ontologia-juridica-2/