El conservador carece de un objetivo propio, aquellos que verdaderamente amamos la Libertad, diría Hayek, malgastamos nuestras energías en la oposición. Hoy en día la mayoría de los defensores de la libertad, no tienen otra alternativa, en el terreno político que apoyar a los llamados partidos conservadores por el motivo de que toda crítica hacia ellos es tildada como traición.

Friedrich Hayek fue un filósofo, jurista y economista austriaco. Exponente de la Escuela Austriaca, discípulo de Friedrich von Wieser y de Ludwig von Mises. Es conocido principalmente por su defensa del liberalismo y por sus críticas a la economía planificada y al socialismo que, como sostiene en Camino de servidumbre, considera un peligro para la libertad individual que conduce al totalitarismo. Fue laureado con el Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel en 1974.


El triste signo del conservador es ir remolcando los acontecimientos, esto reduce la velocidad de la evolución, a los liberales no nos preocupa cuán lejos, ni a qué velocidad vamos; lo único que nos importa es aclarar si marchamos en una buena dirección y demostrarnos las veces que sea necesaria nuestra disconformidad con falacias que tanto los conservadores como los socialistas mantienen.


Hayek planteaba que mientras en la línea partidista los socialistas estaban en la izquierda, los conservadores en la derecha y ubicaban a los liberales en el centro estaban cometiendo una equivocación, tenemos que hablar de un triangulo, cuyo uno de los vértices se ubicaran a los conservadores, mientras los socialistas y liberales ocupaban los otros dos.


Los conservadores son atraídos a las ideas socialistas cuando las propagandas las hacen más atractivas, hay algunos que dicen que a los liberales nos gusta mirar al pasado, pero la verdad es que el liberalismo nunca mira atrás, porque aquellos objetivos a los que aspiramos jamás en la historia fueron conseguidos.


Los conservadores adolecen de falta de principios políticos que le permitan celebrar con gente que difiera con sus valoraciones morales. Una de las mayores dificultades de los conservadores es el temor a las nuevas ideas, precisamente porque sabe que carece de pensamientos propios que oponerle.


Lo que he expuesto basta con evidenciar la respuesta a la pregunta que me llevo a escribir estas líneas, ¿Por qué no soy conservador? Hayek sostiene que el liberal se sitúa en una posición intermedia entre Socialistas y Conservadores, rechazando el torpe racionalismo del Socialista y el misticismo que con tanta facilidad cae el conservador. El liberal difiere del conservador en el modo objetivo de enfrentarse con la humana ignorancia y reconoce lo poco que sabemos.


De cuanto antecede sigue que el Liberal es ateo. A diferencia del racionalismo de la revolución francesa, el verdadero liberalismo no tiene pleito con la religión, lo que distingue el liberal del conservador es que por profundas que puedan ser sus creencias, aquel jamás pretenda imponerlas coactivamente a los demás.


“Una teoría torpe y errada no deja de serlo por haberla concebido un compatriota”

Eduardo Caballero 
Director para los DDHH del Centro  Thatcher 
Redes: Eduardo Caballero

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