El espíritu de la Unidad Nacional por Jesús Mejías

Recordando la exitosa experiencia política que hace 62 años nos condujo al nacimiento de la democracia, surgen las interrogantes, a la cual se nos hace necesario responder hoy, dada la importancia del problema político actual: Unidad ¿Cómo? Y ¿Para qué?

No solo se trata de recurrir a una experiencia histórica venezolana para salir del paso, además de la utilidad de la enseñanza que nos deja el 23 de Enero de 1958, se trata de utilizarla en su contribución a la causa democrática y popular que en la actualidad nos compromete.

La experiencia lograda y comprendida a través de un proceso que demandó una década de sacrificios a los militantes de la resistencia. Para la mayoría de los venezolanos, la unidad se ha convertido en la mayor de sus exigencias, en la mayor posibilidad ante un país dividido, separado, la Unidad de todos los venezolanos es el requisito de los tiempos para superar la crisis.

Comprender que en la época era indispensable un proyecto político definido, para comprender quién era el enemigo a vencer, pero además el cómo hacerlo y con quién, solo fue posible en la medida en la cual los militantes de la Resistencia entendieron que los intereses grupales y personales eran completamente secundarios, cuando el debate involucraba el destino de la República.

La unidad tiene diversas manifestaciones. Desde las que se desarrollan en todos los niveles de participación hasta las que demandan la articulación de múltiples instancias de la vida social y política. Es por ello que en ese camino de la comprensión luego del 23 de Enero de 1958, definitivamente se acordó un programa de respeto a la legalidad democrática, objetivos básicos en torno a los cuales resultó posible unificar la voluntad política de la nación.

Propuesta que tuvo eco en las fuerzas económicas, religiosas y militares, sectores institucionales de extraordinaria importancia, cuya opinión y decisión resultó determinante para que en conjunto con la sociedad civil y las organizaciones de partido, se desarrollara el movimiento unitario que hizo posible copar el inmenso poder económico y militar que detentaba el general Pérez Jiménez y lograr derrotar a la dictadura.

Es evidente que en la actualidad, se requiere la construcción de una plataforma de encuentro y diálogo, que facilite el trabajo y reconocer que por encima de las diferencias y rivalidades es menester reconquistar el escenario de la legalidad democrática y del Estado de Derecho que permita a Venezuela avanzar hacia el futuro.

En palabras de Rómulo Betancourt: «Volvamos al espíritu unitario del 23 Enero, cesen las luchas acerbas y busquemos fórmulas de entendimiento para trabajar por la Patria»

Autor: Jesús Mejías

Twitter: @Jesusm_vzla

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