Venezuela hoy cuando finaliza la segunda década del siglo XXI, ya se le ven las costuras del proceso que por años fue llevado acabo por el sistema imperante en el poder, para el desmantelamiento de las principales instituciones creadas por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, las cuales fueron destinadas a hacer real y de forma concreta uno de los más destacados aspectos del orden social prefigurado en el texto fundamental, esto es: La organización de un Estado Federal cooperativo y descentralizado, “en el que las comunidades y autoridades de los distintos niveles políticos territoriales participen en la formación de las políticas públicas comunes a la Nación”.

Debo manifestar que al aludir a las principales instituciones destinadas a hacer real y concreto el Estado Federal cooperativo y descentralizado, me estoy refiriendo básicamente, al régimen de los estados y municipios, sus autonomías y competencias; a las bases y principios constitucionales sobre descentralización, en fin al régimen constitucionalmente para desarrollar la unidad político territorial.

Nuestra constitución ha pretendido establecer un diseño institucional en el cual la división vertical del poder garantizada por una serie de normas a partir de los cuales sería posible construir, un edificio absolutamente equilibrado, en el que el centro no monopolizara el ejercicio del poder, sino que fuera compartido, con las entidades regionales y locales.

Pues pareciera que esa descentralización que alude nuestra Constitución el legislador a posteriori de la entrada en vigencia de la misma, o no estaba preparado para asumir su tarea como legislador o simplemente se dejó seducir ante el poder y creo leyes que llevarán a una centralización escondida en el desmantelamiento institucional del Estado.

Pero obviamente, todo ello es explicado por los interesados mediante argumentos espaciosos dirigidos a esconder las verdaderas y reales intenciones del proyecto “Revolucionario”.

Sin duda, es una falacia la afirmación que los consejos comunales son una forma de descentralización adecuada a los preceptos constitucionales.

Por otra parte tratar de justificar el desmantelamiento del modelo Federal establecido en nuestra constitución, mediante un vago argumento que postula la ineficiencia de las estructuras estadales y municipales y la búsqueda de nuevas formas de organización y administración popular, no podrá jamás aplicar cómo tales nuevas formar que buscaran asegurar una mayor eficiencia y sobre todo una mayor transparencia en la ejecución de las políticas públicas, pues lamentablemente hoy por hoy, debido al desmantelamiento institucional, impera en la Nación Venezolana altos niveles de corrupción en toda su estructura.

Por ello cabe traer a coalición aquellas palabras del premio Nobel de Literatura en 1986, Wole Soyinka “La mentalidad centralista, sus atributos, su uniformidad y su conformismo no son el fin. Pues son apenas los servidores del objeto final: el Poder, el Absolutismo, la Dominación y el Contro”.

Autor: Eduardo Caballero

Director para los DDHH del Centro Thatcher capítulo Venezuela

@EduardoC_Vzla